¿Cómo se defienden los Derechos Humanos en el mundo empresarial? Este es el interrogante con el que inició la conferencia: “Diplomacia Corporativa, DD. HH. y empresas”, organizada por la Facultad de Derecho y Ciencias Forenses del TdeA y dictada por la abogada Érika Torregrossa Acuña, reconocida jurista en el tema, quien, en la actualidad, se desempeña como presidenta de la Sección de DD. HH. del Colegio de la Abogacía de Madrid y presidenta del Observatorio de Derechos de las Personas del Colegio de la Abogacía de Barcelona.

El 19 de agosto en el Auditorio Gilberto Echeverri Mejía, la abogada, de origen colombiano y radicada hace más de tres décadas en España, inició su intervención con la imagen de uno de los incendios ocurridos en 2012 en Pakistán. La pantalla mostraba el edificio en cenizas de una fábrica textil en Karachi, donde murieron 250 personas.

“Ese incendio fue fruto de la negligencia de empresas europeas que estaban trabajando en el mal llamado tercer mundo. Fue debido a que no había salidas de emergencia, las ventanas tenían rejas y la empresa estaba situada en un entresuelo sin salida. Cuando se produjo el incendio investigaron y vieron que había auditorías que decían que cumplía con todos los estándares de calidad, decían que las normas de seguridad estaban correctas. Obviamente era una falacia, no existía una auditoría certificada, era solo un papel, y el papel mojado no sirve de nada”, introdujo al tema la conferencista.

Explicó que este fue el inicio de una reflexión sobre la protección de los derechos fundamentales en las empresas, lo que llevó a preguntas sobre el rol del derecho como simple observador, ejecutor o legislador y protector. Cuestionamientos que se vieron contestados en dos pilares: la necesidad de marcos regulatorios y preventivos de los riesgos y un consenso entre los actores involucrados, “así es que se debe construir una legislación sostenible”, indicó. Como segundo puntal está la diplomacia corporativa, explicó acerca de “la gestión estratégica de las relaciones de una empresa con una amplia gama de los actores clave”, Torregrossa Acuña detalló que se refiere a gobiernos, instituciones, comunidades locales, organizaciones no gubernamentales, etc.

Recordó que en la década de los setenta se comenzaron a movilizar acciones para frenar explotaciones descontroladas de las empresas venidas de la parte del mundo desarrollado, que implicaban aprovechamientos ilegales a recursos naturales, trabajo infantil, no reconocimiento de derechos del trabajador, entre otros.

Comenzó entonces la movilización por una legislación protectora de los DD. HH. en este contexto. En los últimos veinte años se dieron pasos importantes. En 2005, la ONU conformó un grupo liderado por académicos, pero con el consenso de todos los actores internacionales.

“Es aquí, en las aulas, donde surge realmente el renacer de las legislaciones revolucionarias para la protección de derechos”, puntualizó la abogada, pues de este diálogo nacieron los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos. “Se establecieron tres pilares fundamentales: proteger, respetar y remediar”; resumió lo que determina este compendio de pautas que garantizan el respeto a los DD. HH. por parte de las empresas en sus operaciones. Señaló que el primero se refiere al deber de los Estados de prevenir abusos, el segundo a la responsabilidad de las empresas de respetarlos y el deber de sancionar incumplimientos y, el tercero, alude a los mecanismos de reparación.

Hizo hincapié en que hace solo ochos años la legislación francesa comenzó la tarea en la protección de los derechos fundamentales y al medioambiente en el contexto antes mencionado, pero lo cierto es que marcó el comienzo del tema en el viejo continente. En América Latina se ha avanzado desde antes, siendo hasta inspiración para el resto del planeta, por lo cual pasó el resaltador en el hecho que Colombia es ejemplo en legislación para proteger los recursos naturales y en la política pública de DD. HH. y empresas de 2021.

En cuanto al desarrollo de la diplomacia corporativa, la conferencista señaló: “Se trata de esa relación estratégica que hace que una empresa o una organización pueda progresar y tener ese consenso para mantener una gran reputación, para influir en políticas públicas que tengan un impacto positivo, prevenir y mitigar riesgos. ’Queremos crear empleo’, ese no es un objetivo. Queremos crear empleos sostenibles, respetuosos y legítimos”.

Recalcó la necesidad de la transparencia, que, si bien involucra comunicación clara, implica también cumplir a cabalidad los procesos debidos. “Esta convergencia hace que haya un nuevo campo en la práctica jurídica y es lo quería hoy transmitirles”, manifestó de forma categórica a los estudiantes que el derecho debe ser permanente y constructivo; debe generar confianza, anticiparse al riesgo y lograr construir estándares importantes para las empresas y los gobiernos; así que este es un gran terreno de juego.

Concluyó resaltando el poder de esta profesión como motor de evolución social: “Lo importante del derecho no está en lo que sanciona, en lo que prohíbe, está en lo que hace posible. Hagan posible la transformación y un derecho que sea respetuoso a los DD. HH. y a las empresas”.