Con esfuerzo, perseverancia y pasión, Yesika Mazo Montoya ha logrado superar barreras y demostrar que en la vida los límites están en la mente. Ella, es estudiante de segundo semestre del programa Tecnología en Sistemas en el Tecnológico de Antioquia, beneficiaria de las becas de Sapiencia, es poseedora de una historia admirable.

Nació con una discapacidad física que le comprometió las cuatro extremidades llamada artrogriposis congénita múltiple; una enfermedad rara, caracterizada por la movilidad reducida y en la mayoría de los casos los pacientes desarrollan inteligencia normal o superior, como es la peculiaridad de Yesika.

A sus 19 años es emprendedora, alegre, un ejemplo de superación y testimonio de vida. Desde pequeña, su madre Isaira ha despertado, lenta y cariñosamente, el talento que emana de su corazón.

La vida no es fácil y está llena de complejidades, especialmente para Yesika. Nació en El Picacho, un barrio de Medellín cuya realidad se cruza con variadas limitaciones; allí vive junto a su progenitora que trabaja esporádicamente cuidando ancianos, al igual que con sus hermanas mayores María Paula y Valentina, y sus sobrinos Maximiliano, Salomé y Maria Antonia; su padre, falleció hace 13 años.

No tiene computador. En estos momentos de confinamiento, debido a la pandemia del coronavirus, recibe las clases a través de su dispositivo móvil celular, el cual se ha convertido en una herramienta que lo es todo para cubrir los aspectos de comunicación y de estudio en tiempos de la COVID-19. Con precariedades y necesidades, intenta hacer entender que todo es posible, que darse por vencido no es una opción y que los límites los imponen los prejuicios de la sociedad. Yesika con su ligera timidez, deja hoy entrever su experiencia de vida como un ejemplo de coraje; ganas y valentía, sin complejos de ninguna índole y demuestra con vehemencia que su capacidad intelectual es mayor que la discapacidad física.

Se ha propuesto como meta ser ingeniera de sistemas, emplearse e, incluso, complementar la carrera con diseño gráfico. O mejor, como ella misma lo expresa, esperar qué le tiene preparado Dios, aunque sueña algún día regalar una casa a su madre y, encargarse de la economía del hogar para mantenerla como una reina; deseos que expresa con optimismo y convicción.

Se regodea hablando del TdeA. Es su otro mundo, su segunda casa. Allí ha encontrado amigos; no se ha sentido en ningún momento discriminada; por el contrario, dice que los compañeros y profesores han sido muy amables con ella. Al campus de Robledo viaja siempre en bus, acompañada de un familiar. Se transporta en una silla de ruedas que le dio la Institución, gesto que agradece enormemente, lo mismo que una canasta de mercado solidario que le entregaron hace poco para sobrellevar los efectos de la cuarentena, tiempo que está aprovechando al lado de su familia para estudiar, leer, editar fotos, diseñar portadas y escuchar música.

Eligió el programa de sistemas porque desde siempre le ha gustado la tecnología, pensando también en ayudar a muchas personas con su condición. Optó por el Tecnológico de Antioquia porque lo que quería estudiar solo lo encontró en este centro de estudios superiores, del que se vanagloria al afirmar que es una institución universitaria con acreditación de alta calidad, con humanismo y asegura: "Es un lugar muy accesible para personas discapacitadas como yo”.

Yesika ha puesto el pecho a las adversidades, a las tristezas, a las barreras y, por ahora, al aislamiento social; ella decidió, ser feliz. Siempre ha tomado la vida con buen humor; los comentarios de los demás, le resbalan. “Nada ha impedido mi discapacidad; todo lo que quiero hacer, lo hago sin problema”, afirma. Así de pragmática es ella; ejemplo de vida, en tiempos de cuarentena.

  

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Yesika and her capacity without boundaries 

With effort, perseverance and passion, Yesika Mazo Montoya has managed to overcome barriers and demonstrate that in life limits are in our minds. She is a second semester student of the IT program at Tecnológico de Antioquia, beneficiary of the scholarships of Sapiencia, and has an admirable history. 

She was born with a physical disability that compromised all four limbs called multiple congenital arthrogriposis; a rare disease, characterized by reduced mobility and in most cases, patients develop normal or higher intelligence, such as the peculiarity of Yesika.

She is only 19, but she is an entrepreneur, a joyful, and role model of improvement and witness of life. Since she was a child, her mother Isaira has awakened, slowly and affectionately, the talent emanating from her heart. 

Life is not easy and full of complexities, especially for Yesika. She was born in El Picacho, a neighborhood of Medellín whose reality intersects with varied limitations; there she lives with her father who works sporadically caring for the elderly, as well as her older sisters Maria Paula and Valentina, and her nephews Maximiliano, Salomé and Maria Antonia; his father passed away 13 years ago. 

She has no computer. At this time of lockdown, due to the coronavirus pandemic, she receives classes through her mobile device, which has become a tool that is everything to cover the communication and study aspects during the COVID-19 times. With precariousness and needs, she tries to make herself be understood and share that everything is possible, that giving up is not an option and that the limits are imposed by the prejudices of society. Yesika, with her slight shyness, today reveals her life experience as an example of courage; win and bravery, without complexes of any kind and shows vehemently that her intellectual capacity is greater than her physical disability. 

She has proposed as a goal to be an IT engineer, to be employed and even to fulfill her career with graphic design. Or rather, as she puts it into words, to expect what God has in store for her, even though she one day dreams of providing a house to her mother and taking care of the family economy to keep her as a queen; she expresses this with optimism and conviction. 

She is very proud about the TdeA. It's her other world, her second home. There she has found friends; has not felt discriminated whatsoever; on the contrary, she says that her classmates and teachers have been very kind to her. She always travels by bus to the Robledo campus, accompanied by a family member. She is transported in a wheelchair provided by the Institution, a gesture that she greatly appreciates, as well as a basket of solidarity with grocery products that was recently delivered to her to cope with the effects of quarantine, time she is taking advantage to be lose to her family to study, read, edit photos, design covers and listen to music. 

She chose the IT career because she has always loved technology, thinking also about helping many people with her condition. She opted for the Tecnológico de Antioquia because what she wanted to study only was found in this center of higher education. She boasts that it is a university institution with high quality accreditation, with humanism and assures: "It is a very accessible place for people with disabilities like me.” 

Yesika has faced adversity, sadness, barriers and, for now, social isolation; but she decided, to be happy. She has always taken her life in good spirits; others' comments, slip her. "Nothing has prevented my disability; everything I want to do, I do it without a problem," she says. That's how pragmatic she is; a role model, in times of lockdown.  


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